Sintonía y presencia profunda

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De Daniel Goleman

Sintonía es atención que va más allá de la empatía momentánea, una presencia sostenida y completa que facilita la conexión. Ofrecemos a una persona nuestra atención total y escuchamos completamente. Buscamos entender a la otra persona en lugar de compartir nuestra visión directamente.

Tal escucha profunda parece ser una aptitud natural. Aun así, como ocurre con todas las dimensiones de la inteligencia social, las personas pueden mejorar sus habilidades de sintonía y presencia profunda. Y tod@s podemos facilitar la sintonía simplemente prestando más atención intencionalmente.

El estilo de hablar de una persona ofrece pistas sobre su capacidad subyacente para escuchar profundamente. Durante los momentos de conexión genuina, lo que decimos responderá a lo que el otro siente, dice y hace. Sin embargo, cuando estamos mal conectados, nuestras comunicaciones se convierten en ‘balas verbales’: nuestro mensaje no cambia para adaptarse al estado de la otra persona, sino que simplemente refleja el nuestro. Escuchar hace la diferencia. Hablarle a una persona en lugar de escucharla reduce una conversación a un monólogo.

Cuando me apropio de una conversación hablándote, estoy satisfaciendo mis necesidades sin tener en cuenta las tuyas. Escuchar de verdad, por el contrario, requiere que me sintonice con tus sentimientos, que te deje opinar y que permita que la conversación siga un curso que determinemos mutuamente. La escucha bidireccional hace que un diálogo sea recíproco, con cada persona ajustando lo que dice de acuerdo con cómo responde y siente el otro.

Esta presencia sin agenda se puede ver, sorprendentemente, en muchos vendedores y gerentes de clientes de alto rendimiento. Las estrellas en estos campos no se acercan a un consumidor o cliente con la determinación de realizar una venta; más bien se ven a sí mismos como una especie de consultores, cuya tarea es primero escuchar y comprender las necesidades del cliente, y solo luego adaptar lo que tienen a esas necesidades. Si no tienen lo mejor, lo dirán […].

La atención plena, tan en peligro en esta era de multitareas, se ve embotada cada vez que dividimos nuestro enfoque. El ensimismamiento y las preocupaciones reducen nuestro enfoque, por lo que somos menos capaces de notar los sentimientos y necesidades de otras personas, y mucho menos responder con empatía. Nuestra capacidad de sintonía sufre, acabando con las posibilidades de conexión.

Pero la presencia plena no exige tanto de nosotr@s. «Una conversación de cinco minutos puede ser un momento humano perfectamente significativo», señala un artículo de Harvard Business Review. «Para que funcione, debes dejar de lado lo que estás haciendo, dejar la nota que estabas leyendo, desconectarte del portátil, abandonar tu ensoñación y concéntrate en la persona con la que estás». […]
Prestar intencionalmente más atención a alguien puede ser la mejor manera de fomentar el surgimiento de una buena conexión. Escuchar atentamente, con toda la atención, orienta nuestros circuitos neuronales para la conectividad, colocándonos en la misma longitud de onda. Eso maximiza la probabilidad de que florezcan los otros ingredientes esenciales para la relación, la sincronía y los sentimientos positivos.

Daniel Goleman en «Inteligencia Social»

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